viernes, 22 de julio de 2011

Nunca

Edvard Munch
Madonna
¿Por qué, Necesidad, pusiste freno
A tu propio cumplimiento en la manera
Del deseo rompiente, una quimera
Fenecida en turbión de su veneno?

Recabar la turgencia, el desenfreno
De la sangre bramante en la escollera
Pecaminosa del placer, la entera
Resurrección de todo lo terreno

En un sello carnal, no es fundamento
De comunión y lances más suaves,
De interminable unción, no es alimento

Para las ganas infinitas, graves.
Para la eternidad no es instrumento.
No es llave del dolor y tú lo sabes.

No hay comentarios:

A magistris

Seguidores