sábado, 13 de agosto de 2011

Nombre

Sir Lawrence Alma-Tadema
Una diferencia de opinión
Ya no quiero decirte sin decirlo
Y ya me sobran los sobreentendidos,
Cautela y Disimulo están huidos,
Hay un nombre en mi boca y vas a oírlo.

Por nada no quisiera compartirlo,
Mas prefiero tu nada a mis sentidos,
Prefiero tu silencio a los ruidos
Y el corazón lo quiero para abrirlo.

Ese nombre decirlo ya no puedo
Sin que su propia música semejes;
Quiere sonar con fuerza y yo no cedo.

Ya te marchas y... mira, no te alejes
Sin que pueda decirlo... Tengo miedo.
Estrella Pequeñita, no me dejes.

viernes, 12 de agosto de 2011

Renacer

William-Adolphe Bouguereau
Día
Vuela y torna las garras a tu presa,
Resplandece en son de nubes un momento,
La indolencia se viste en tu aposento
Y hoy se sientan los muertos a tu mesa.

Escapa, si es que puedes, atraviesa
La oscuridad total del pensamiento,
Libre de senectud el firmamento
Te guarda su verdad y su sorpresa.

Quiebra sus almadías, haz escoria
Del tiempo pertinaz, su sedimento
Recógelo en un ala silenciosa;

Remonta las vertientes del tormento
Y acera las espinas de tu rosa.
Dolor y mezquindad: todo es historia.


Des(com)unión

Edward Burne-Jones
Encarnación en un árbol desnudo,
Matrimonio en agraz de los amantes,
Duele su aspiración, y duele antes
La incapaz levedad de su saludo.

No es sencilla tarea atar el nudo,
No discurren parejos sus instantes.
Él tiene corazón y ella punzantes
Garras que aprietan más. Quiso y no pudo.

- No tengo prisa ya, tú eres la meta
Que se alcanza con ira y con vacío,
Confusión, impiedad y miel secreta.

- Tú el camino de sombra y desafío
Para ganar mi identidad completa.
No eres más que ilusión y desvarío.

lunes, 8 de agosto de 2011

Amor

William-Adolphe Bouguereau
Eros y Psique
Porque tiene raigambre, es una ola,
Por su consagración, es un pecado,
Porque no comparece es esperado,
E inoportuno ardor cuando arrebola.

Blanco marfil en vientre de amapola,
Reclusión de marisma en el collado,
Mansedumbre de rostro nacarado
Que un iris de violetas tornasola.

Sensación, certidumbre y agonía,
Agua que lleva ahogado su tormento
En arena febril y espada fría;

Terminación fatal en nacimiento,
Roble mortal resuelto en fantasía,
Eso eres tú, amor en movimiento.

Dentro

Wiliam-Adolphe Bouguereau
Pesar
Pesar, cuánto convienes a mi alma,
Remordimiento, qué cercano eres,
Más que un hermano ya, cercano mueres
Y resucitas contrición en calma.

Serenidad, qué lejos desenjalma
Tu mano recia la montura, quieres
Reposar dondequiera que estuvieres,
Pero nunca en mi pecho o en mi palma.

Todo por ti, Serenidad terrible,
Todo por tu expansión siempre remota
Y tu promesa aquí siempre vacía.

Cuando es pesar lo que en tu espacio brota
No hay para ti, Serenidad, bahía,
Solo un mar de reproches inasible.

viernes, 5 de agosto de 2011

Artemisa

Sir Edward Poynter
La visión de Endimión
En la pradera venturosa ríe
Agua tibia sobre el rosal mojado;
Concierto a su claridad hallado,
Viento prolongador que le deslíe

Pétalos en fragancia, que rocíe
Anchurosa la tarde y el collado
Impregne de un aroma delicado
Y un profundo sabor que nunca hastíe.

Los minutos se oxidan sobre un fondo
De hojas luminosas. Hay creencia
Bajo las alamedas y aparece

Tornasolada sombra, luego un hondo
Deseo de ternura, y la presencia
Nocturna y esperada comparece.

Día

John William Waterhouse
La bola de cristal
Cerrar los ojos y explorar las huellas
De rostros que impregnaron la pupila,
La urdimbre de miradas, la tranquila
Resurrección del ojo en las estrellas.

Temblar sobrecogido de centellas,
Y en el cuello el perfume de una lila
Olvidada y marchita que adormila
La carne demolida y sus querellas.

Esperar en el sueño redención
Y despertar sabiendo su imposible.
Llenar de pesadumbre el corazón

Para poder vaciarlo de insufrible.
Anegar en dolor la sinrazón
Y escuchar otra vez su voz terrible.

jueves, 4 de agosto de 2011

Anna III

John William Waterhouse
Las Danaides
Ni un día sin su lágrima, te busca
La pesadumbre, a ti, a su consejero.
¿No fuiste tú el guardián de su venero?
¿No enturbió tu pasión su mano brusca?

Tú solo rezagaste la pardusca
Senda de la cicuta y al albero
Floreciente trajiste el desespero:
Tú solo la tristeza que te ofusca.

¿No eres capaz de ver en la latencia
Intermitente y fiel de tu alegría
Nada más que amargura y atonía?

Limpia el pozo febril de tu conciencia.
En ti no caben ya dolor ni pena,
Haz espacio en tu pecho a la azucena.

Anna II

John William Godward
El Oráculo de Delfos
Si es posible la bondad, la he hallado,
Si es forma pura la belleza, tengo
Prueba de su unidad y la sostengo
Por sobre todo lo que me ha fallado

Durante tanto tiempo, ¿fue pecado
Negarle Providencia al barbiluengo
Protector de las formas y abolengo,
Carta de plenitud, a lo increado?

Ella es virtud, dulzura, es el sentido
Y la prueba del alma, es armonía
Poderosa que anula el sinsentido

Del vivir corto, por nada; es alegría,
Es la consumación y lo escogido,
Es la Belleza al fin que yo quería.

Anna

John William Waterhouse
Mariana
El espejo te tiene y te devuelve
Intacta para el mundo y tu sonrisa.
No destruirá tu integridad la prisa,
La hostilidad, la muerte que te envuelve.

La imagen atrapada se revuelve
Y traba en la insurgencia su premisa,
Sabe de su misión y tiene prisa,
Sabe que la esperanza se disuelve,

Que los segundos cuentan y separan
La carne vulnerada de su centro.
Por eso cobra fuerza y queda dentro,

Queda en los corredores que preparan
El viaje a la nada entre las ruinas
Cotidianas que guardas e iluminas.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Ahora

John William Godward
La juventud y el tiempo
-Es pronto aún -dijiste-, para un beso.
Te refrendaba mi impaciencia, eras
Más que probable ahora, las maneras
Suaves de tus manos tienen eso,

Que me apaciguan, sí, que me embeleso
Mirando florecer sus primaveras
- Una por cada yema en que me esperas -
Sobre la dilación en que estoy preso.

Y el beso rezagado se dibuja
En el fluir probable de otra vida,
De otra urgencia, otro gozo y otras manos,
John William Godward
La vieja historia

De otra desilusión que nos empuja
A otro amor, otro beso y otra herida,
A un nuevo corazón y otros veranos.

A magistris

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