lunes, 18 de junio de 2012

Ya no


Nieve de junio en mi cuello y la aurora
Es una inflamación en los balcones,
Y la nieve ya es agua, vienen sones
De niños y de abuelos, es la hora

Del colegio, sirena atronadora
Colorea sus gritos, invenciones
Minúsculas suscitan emociones
Extrañas en un cuerpo que hoy no llora.

Toda la noche abierta esta ventana
Trae sonidos de alambre, olor, fulgores;
Es un ojo asonante que descubre

La remota extensión de la mañana,
Donde hay nieve de junio y sol de octubre,
Y pisadas de un niño entre las flores.

Cuando la ausencia es Sí


Nada me has conservado, ni tu ausencia,
Ni lágrima nocturna que te llore,
Ni temblor matutino que fervore;
Todo lo naufragó tu permanencia.

Va tu imagen colmada de presencia,
Forma sin carne pura que enamore,
¿Mas cómo podrá ser que el alma ignore
Que solo es desunión la consecuencia?

Te das y no te das, ríes y callas
El fragor de tu risa al eco anciano
De las ramas volantes en mi pecho,

Que como las arenas en el lecho
Del río que enfebreces y soslayas,
Mueren por ser resaca de tu mano.


A magistris

Seguidores